martes, 24 de julio de 2007

LA DANZA DE LA MATANZA



LA DANZA DE LA MATANZA

La danza de la matanza



Trabajando desde muy temprano en la Hacienda la Huerta, la familia de Olga Maceda se esfuerza todos los días por hacer cada vez mejor el platillo típico, un mole que se elabora comúnmente a mediados de año para celebrar las tradiciones y costumbres de la región mataca nera.

Olga es una joven mujer de tan solo 19 años, aunque “quedada” para el matrimonio, según dicen los mixtecos. Ella, es una indígena de cabellos negros y siempre trenzados con listones rojos, proveniente de la región mixteca, matacanera de “San Gabriel Chilac”.

Esta época es cuando más visitantes del mundo recibe Tehuacan, lugar de luz y lluvias veraniegas, dijo Don Rubén a Olga mientras removía las hierbas malas de la tierra que crecían junto a un gran cactus, el mismo que había plantado hace unos meses después de haber cortado uno pequeño del originalmente plantado cactáceo (valga la redundancia) en el “Jardín Botánico de las Cactáceas”.

Este lugar es donde el viejo Don Rubén ha trabajado desde hace más de 20 años, único en su género y el cual ha contribuido al patrimonio biológico y que se encuentra dentro de la Reserva de la Biosfera Tehuacan-Cuicatlán, ahí donde hay aún únicas especies en peligro de extinción.

-Don Rubén: Debido a que nuestra temperatura oscila entre los doce y dieciocho grados centígrados el clima es maravilloso para las plantas silvestres y para los que como nosotros gozamos del roce fresco de la montaña.

-Olga contestó: Aunque también es muy bueno el clima templado en la sierra y cálido en el valle Don Rubén.

-Don Rubén: Sí hija, pero aquí tiende a ser más placentero para mi, recuerda que soy viejo y que ya no puedo permanecer en el calor por mucho tiempo ¡me cocería vivo! - exclamó el hombre y después soltó una carcajada estrepitosa con los pocos dientes que le quedaban y los otros tantos que parecían el teclado flojo de un piano descompuesto.

- Pero en fin, te decía que la víspera de los manjares esta encima y muchos visitarán la Hacienda con el único fin de deleitarse el paladar con tus creaciones ¿No deberías estar en la cocina ayudando a tu madre muchacha?

El platillo estrella es por supuesto, “El mole de caderas”, ubre y chito preparado como de costumbre por la familia Maceda de una manera muy peculiar, lo que le da un sabor según dicen los indígenas y los expertos gastronómicos que visitan Tehuacan en los festivales, exquisito y originalmente oloroso, casi siempre lo acompañan en la mesa con un mezcal artesanal (la bebida preferida de Don Rubén todos los domingos después de haber asistido a la misa del Fray Juan de Torquemada, párroco del pueblo) y a diferencia de lo que todos piensan, los que lo prueban, se llevan la sorpresa de que no es nada duro de tomar si no todo lo contrario, mucho más ligero que el Tequila mismo, o mejor aún para aquellos que no les gusta el mezcal, lo ideal son las tradicionales y burbujeantes aguas minerales embotelladas, que para los indígenas el irse sin haberlas bebido, sería equivalente a no haber probado el agua medicinal de los dioses.


El significado según el Fray Juan de Torquemada quien oficiaba las misas en la Colonial Catedral de la Inmaculada Concepción es "Lugar de Dioses" y se deriva del Náhuatl teo: Dios; hua: su o sus y can: lugar. Aunque los turistas lo conocen como "Tehuacan de las granadas" o como:" Tehuacan, ciudad de salud", precisamente por sus aguas minerales.

Olga caminó hacia la cocina en búsqueda de su madre Juanita, una mujer bastante curtida por el tiempo, de ascendencia indígena y que prácticamente tuvo que mantener a toda su familia con el trabajo duro del campo y la cocina de la finca, también, madre de dos hijos mayores Mario y José, quienes hace un par de años se mudaron a Estados Unidos en búsqueda del afamado sueño americano.

Olga la jóven mixteca, mientras caminaba por las arboledas de la finca, recordó a sus hermanos, “los hermanos Maceda” con quienes ella solía jugar de niña durante casi todas las tardes y en esa misma arboleda.

Todos ayudaban a Juanita con los preparativos del festival anual, pero ahora Olga y Juanita estaban solas y tendrían más trabajo que en años anteriores, se rumoraba la visita de un numeroso grupo de extranjeros asiáticos con el fin de asistir al a muestra gastronómica del año.

-¿Cómo le iría a mi madre con la comida?- Se preguntó a si misma, esperaba que no necesitara mucha ayuda, pues eran casi las 6:00 de la tarde, horario en que desciende la temperatura y que Ignacio su novio sale de cuidar el famoso Museo de Mineralogía, reconocido lugar por reúne una importante colección de mineralogía.

Olga era feliz escuchando los relatos históricos y leyendas de Ignacio, todas las noches le tenía uno especial para ella.

Ignacio permanecía todo el día en el museo y lo único que le quedaba por hacer era leer y conocer de la historia para explicarlo a los turistas.




Ignacio también de origen indígena y la verdadera razón por la cual Olga permanecería en Tehuacan.

Muchas mujeres indígenas trabajan en Puebla y por lo general reemplazan a sus maridos, padres, hijos o hermanos en sus responsabilidades comunitarias cuando estos migran a buscar trabajos.

La migración de los hombres en la última década obligó a las mujeres indígenas a abrirse espacios en asambleas comunitarias y otros ámbitos políticos locales.

Los hermanos Maceda están en California y siempre han tratado de convencer a la pequeña Olga de viajar junto con ellos.






La sociedad nos divide allá.. ¿Olga por que permaneces ahí?, vente con nosotros y convence mamá de hacerlo también- fue la última conversación que sostuvieron por teléfono cuando los hermanos llamaron a Juanita.

Volviendo a la última historia que Ignacio contaba una noche anterior a Olga, se llamó: “El lugar de Dioses”, en donde le contó como su región alguna vez fue habitada por comunidades aledañas llamadas los chocho-popolocas unos 8,000 años A.C. los cuales practicaban la domesticación y cultivo de plantas, esto se sabe, debido a que el fósil más antiguo de maíz en el mundo fue encontrado ahí mismo, se piensa que esto pudo haber sucedido antes de ser atacados por el gran emperador Moctezuma quien envío al poblado vivir en el Cerro del Colorado, tiempo después le contó como el 13 Agosto de 1521 Tehuacan fue sometido por los españoles.

Ya eran las 6:00 de la tarde y Olga decidió cambiar su rumbo a las afueras de la Hacienda, al “Parque Juárez” donde se encontraría a Ignacio en la misma banca de siempre. Ignacio estaba ahí esperándola ansiosamente y con una grande sonrisa en su pequeño rostro moreno y redondo. Cuando se acercó a ella, le dijo con una voz suave y reconfortante -Que alivio me da verte, te había extrañado- y después le dió un largo abrazo como si no la hubiese visto en todo el año.

Ambos matacaneros, se habían conocido desde muy pequeños, mientras Ignacio efectuaba el baile de la famosa “Danza de la Matanza” o ahora conocida como la “Danza del Chivo”, esta es una tradición celebrada desde hace varios siglos con el fin de hacer la matanza de los chivos “cebados”.


Ignacio usaba pantalones de manta blancos sostenidos por una cinta roja alrededor de la cintura como las que amarraban las trenzas de Olga pero claro está con mucho mayor grosor y longitud, entre sus manos sostenía un gran y filoso machete el que después atravesaría sin piedad, una y otra vez por el cuello de un chivo, hasta dejarlo sin vida.

La matanza es el momento culminante del ciclo de una finca ó hacienda - decía el padre de Ignacio a este, cuando era tan solo un niño y no paraba de llorar, asustado y aterrorizado al no comprender la razón de la sangrienta escena cabria.

Los patrones y todos nosotros esperamos disfrutar de estas ganancias y del fin de un año de intenso trabajo; los pastores entregan un ganado bien cebado; los capitanes se preparan para supervisar; y nosotros los matanceros llegamos a la hacienda grande, afilamos nuestros cuchillos y hacemos nuestro trabajo.

La matanza es atroz para algunos, y sangrienta e inhumana para otros, pero necesaria para poder sobrevivir, ya no llores hijo, que si lloras a tu madre le saldrá salado el mole y ¿no quieres comer mole salado verdad?- El padre de Ignacio creía en la superstición de que si alguien lloraba ó sufría durante la matanza (fuera de la cabras) la comida que se usaría para el tradicional mole de caderas no saldría buena.


Una vez terminada la conquista de Tenochtitlan, los españoles llegaron a la región Mixteca, con una nueva cultura y una nueva religión que vino a formar un hibrido con las costumbres indígenas.

Esta tradición se inició en la Nueva España a finales del siglo XVI, por la necesidad casi imposible de controlar los inmensos grupos de ganado que erosionaban la tierra y exterminaban como plagas a toda la naturaleza que se les ponía de frente.

¿Que te pasa Ignacio estas bien? Le preguntó Olga después de notarlo algo agitado.

- No estoy bien, estoy preocupado, pasado mañana es la matanza en el Chilac y tengo que llevar a Ulises- hermano pequeño de Ignacio, su padre había fallecido un año y medio atrás y era el quien ahora debía continuar con la tradición de los matanceros, con lo que ganaba en el museo no alcanzaba para mantener a la familia y con la cosecha de maíz que cuidaba su madre, muy apenas alcanzaban para comer, si continuaban con la tradición seguramente podrían terminar el año y comenzar el otro sin problemas.

-Olga: Tranquilízate y no te preocupes, estoy segura que Ulises es un niño inteligente que podrá comprenderlo, es más, mejor aún, por qué no lo llevas mañana a La Huerta, mi madre y yo estamos por terminar el “mole caderas” ahí sería más fácil explicarle el método.

-Ignacio: Olga, Ulises tiene 7 años ¿Tu crees que pueda entenderlo?

-Pues al menos vamos a intentarlo ¿no crees?- le dijo Olga para después regresarle un abrazo con el mismo énfasis con el que recibió el de Ignacio- Además ahí estará Don Rubén ya sabes como le encanta contar la historia de su tatara quien sabe que mas abuelo cuando éste fue trabajador de Moctezuma, Don Rubén es de los pocos descendientes de los aldeanos chocho-popolocas que quedaron a la merced del imperio de los Aztecas y sobrevivientes de los españoles cuando invadieron el viejo Tehuacan.

El día había llegado, toda la gente se encontraba en el Chilac, mujeres, hombres, jóvenes y viejos se habían reunido a presenciar el cierre de la Hacienda grande de San Jorge, hasta el padre Torquemada había dejado la iglesia y ahora estaba en primera fila para festejar “la Danza de la Matanza”.

El pequeño Ulises se encontraba también en primera fila, un día antes Olga, Juanita y Don Rubén le habían explicado el significado de la tradición y la necesidad que todos tienen de celebrarlo.



El espectáculo casi terminaba y el pequeño Ulises sentado en su asiento y sin parpadear contemplaba como su hermano mayor tiraba al chivo cerca de las tiendas de zacate donde ya se comenzaban a cocer los frijoles, que más tarde, todos comerían.

Ignacio, limpió el grande cuchillo con una franela marrón, lo dejó en el piso y se acercó a su hermano diciéndole.

¿Estas bien Ulises?

Sí, ¿ya puedo jugar? - le contestó el pequeño con otra pregunta y sin decirle más a Ignacio, Ulises se avalanzó sobre el chivo muerto para jugar con el fingiendo practicar el mismo “la danza de la matanza”.




lunes, 23 de julio de 2007

DUELO DE TITANTES.


Duelo de Titanes:(aut: Paola Anzola y Daniel Chivardi)

Una noche bochornosa del miércoles sin que hacer, compartiendo momentos con amigos del pasado. Lugar, Acapulco, Guerrero, en aquella vieja discoteca tipo ochentena con bolas de vidrios de colores colgando sobre el techo, alfombra roja ya destastada por el tiempo y con marcas de cigarro por doquier, mesas redondas negras pequeñas, todas ellas ordenadas en forma de pancracio, escalón por escalón y en el centro la atracción de la noche, el ring.

Miércoles por la noche y el lugar a reventar por el bullicio de la gente esperando ver a sus heroes del momento. Empieza la acción, el sudor y agitación de la gente inunda el lugar al igual que las palomitas y vasos llenos de líquidos de dudosa reputación se ven lanzados entre la gente.
Se escucho entonces la voz del presentador acompañado por la canción de la película de Rocky:-Señoras y señores, reciban con un aplauso al idolo de las mujeres, el rompe corazones, ¡Latin Panda!, quien jugará su mascara contra el luchador que nació del polvo cosmico…!Vakalaktico dos mil uno!

Los dos luchadores llegaron a sus esquinas acompañados de sus lonjudas doncellas. Latin Panda vestía una capa y mascara blanca con circulos negros en los ojos y en la boca, tambien tenía sus orejitas redondas del mismo color.

Los actores estqaban en escena y sus cuerpos no llegaban a ser ni un cuarto de atleticos de lo que fue Gordolfo Gelatina. Risas de los hombres y gritos de las mujeres defendiendo a sus preferidos. Regordetes hasta las rodillas y haciendo honor a su titulo de rudeza.
Panda gritaba eufóricamente por no querer perder su mascara de la que tanto se enorgullecía. Imaginante escena de folklore y lucha mexicana. Una mezcla de olores ha guardado y sal de sudor había en el lugar, mientras yo desde mi asiento vivía esta experiencia.

La lucha comenzó, Vakalaktico sin pensar demasiado se aventó con una patada voladora dirigida a la cara de Latin Panda. El daño de esta fue mayor del que cualquiera sentado en las tribunas podría haber esperado. Los dientes del luchador caían en el ring como la lluvia cae en Catemaco. La mascara de Latin Panda ahora era completamente roja. Al ver Vakalaktico dos mil uno la gravedad de la herida que había hecho por su patada mal calculada comenzó a preocuparse.
Latin Panda se encontraba completamente noqueado en el piso, inerte, parecía como una fuente de sangre. El silencio en la arena se hizo notar. Por unos segundos nadie movió sus parpados.
Vakalaktico se acercó preocupado a su colega luchador preguntandole:-¿Esta bien compadre?-Idiota, me pegaste de a verdad.

PAOLARIO

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Monterrey, Nuevo Leon, Mexico
Literatura, Poesía: Cumbre elocuente del entendimiento.